El arte para los niños es una forma de vivir y tiene muchísimos beneficios.
El arte y en concreto la pintura permite a los niños descubrir un mundo diferente, “un mundo de colores” repleto de formas aventureras, trazos dispares… un mundo lleno de imaginación. Los niños aprenden todo por imitación y la pintura, como cualquier otro tipo de actividad, es un aprendizaje que se puede enseñar a través del ejemplo. El arte pictórico estimula la comunicación, la creatividad, sensibilidad, y aumenta la capacidad de concentración y expresión de los niños. Ellos expresan sus inquietudes y sus emociones, sus miedos, sus ansiedades, sus gustos… aprenden un lenguaje diferente y, en ocasiones, terapéutico.

